El Perú destaca entre los países de América Latina con mayor crecimiento económico y reducción de la pobreza monetaria en la historia reciente. Su crecimiento se ha traducido en una importante reducción de la tasa de pobreza monetaria, que pasó de de 48.7 por ciento en el 2005 a 34.8 por ciento en 2009, según datos del INEI
Para el año 2010, el Producto Bruto Interno (PBI) se habrá casi duplicado en comparación con las cifras del 2005, y triplicado respecto al año 2000. El PBI per cápita estimado para el año 2010 es de 5,200 dólares, mostrando un incremento de 82 por ciento respecto al año 2005.
Así mismo, el país ha mejorado su posición mundial respecto al Índice de Desarrollo Humano, pasando del puesto 89 al puesto 78 entre 2000 y 2009. A la vez, el porcentaje de hogares que señala ser pobre ha venido cayendo sistemáticamente. En 2005, el 74% de los hogares se consideraba pobre y en 2009 solo el 44%.
Aún así, el Perú sigue siendo un país con niveles de pobreza extremadamente altos y con fuertes concentraciones de la misma en determinados grupos sociales y ámbitos geográficos. Mientras que en Lima la tasa de pobreza total es de 14%, en la sierra rural la incidencia llega a un alarmante 66%. Los peruanos y peruanas más afectados por la pobreza son grupos claramente identificables: rurales, indígenas y agricultores. El 43% de los pobres en el Perú vive en la sierra rural, el 85% de los indigentes peruanos vive en el campo, la principal fuente de ingreso del 40% más pobre es la agricultura. Los niveles de pobreza son muy superiores entre la población con ascendencia indígena de la sierra y la selva.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares, las mujeres peruanas ganan en promedio la mitad que los hombres y destinan hasta 6 horas diarias a tareas domésticas, por 2 de aquellos. Una peruana que nace en una zona rural de la sierra tiene 4 veces más posibilidades de ser pobre y 3.2 más de no terminar la secundaria que una niña que nace en Lima.
Esta realidad nos muestra que el crecimiento económico es necesario para inducir y mantener reducciones sostenidas en la pobreza, pero que es insuficiente. El reto radica en cómo hacer que dicho crecimiento se traduzca en oportunidades para todos. Además, esta reducción de “pobreza funcional y estadística’ es posible encubra programas que han despojado al país del control de sus recursos naturales, y a su población de sus derechos sociales y culturales.
La reducción de las desigualdades y de los elevados niveles de pobreza de los grupos más desfavorecidos, pasa por un crecimiento económico inclusivo, centrado en políticas redistributivas, el desarrollo rural, la transversalización de los problemas de género e indigenismo, y el apoyo a la pequeña agricultura familiar. Por otro lado, es clave promover y fortalecer los derechos de aquellos sectores excluidos y más vulnerables, afectados por una explotación externa, oligopolística e intensiva de los recursos naturales del país, en las industrias extractivas, la agro exportación y el turismo.
Mapa de Pobreza Provincial y Distrital 2009. El enfoque de la pobreza monetaria. INEI. Lima, octubre 2010
Pobreza, Desigualdad y Desarrollo en el Perú. Informe Anual 2009-2010. Carolina Trivelli. Oxfam
Mitos y Metas del Milenio. (La pobreza según los sofistas). Héctor Béjar. CEDEP. Febrero 2010
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